Juancar

Juancar
Noruega, agosto 2013

Él es Juancar. El treinta por ciento del equipo y el inspirador del viaje (por eso mi madre lo odia un poquito…).

Juancar es utielano (Valencia). Nació hace 34 años, pero tiene sabiduría como de un par de siglos, de ahí que algunos de sus amigos -canariones- le llamen “el abuelo”. Porque tiene amigos canariones, de los buenos. De hecho, él también tiene algo de allí, de las islas afortunadas… Esa pasión por el océano, esas ganas de descubrir, la alegría de vivir…

Juancar es Doctor en Oceanografía. Quizá nunca llegue a ser investigador, o sí. Pero lo cierto es que estudiar le ha abierto las puertas a su mayor pasión: viajar. Una pasión que viene de lejos… Desde que un día salió de casa con dieciséis años, supo que su vida tenía que estar llena de conocimiento, aprendizaje, aventuras… es decir, de viajes. ¡Y vaya que así ha sido! A pesar de no haber dado la vuelta al mundo (todavía), ha recorrido más de 20 países, ha pisado varios continentes y habla a la perfección tres idiomas. No es raro que la geografía sea su fuerte.

Además es una persona inteligente. Pero no por todo el conocimiento que posee, o porque obtuviese –dos veces- el premio al mejor estudiante universitario… Eso es trabajo, constancia y una predisposición natural. Él es inteligente porque sabe lo que le hace feliz y lo hace. Simplemente.

Siempre he pensado que tuvo la mala suerte de no haber nacido en otro siglo, en la era de las exploraciones y los descubrimientos. Estoy segura de que hubiera sido uno de los primeros en responder al famoso anuncio de Ernest Shackleton de “Se buscan hombres para viaje peligroso…”. Le apasionan las historias de Vasco de Gama, Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano, Cristóbal Colón, Juan Ponce de León, y muchos otros…

Le gusta la aventura y si puede ser con algo de padecimiento, mejor. Por eso no es raro que su deporte favorito sea el ciclismo… En el momento que puede (haga frío, calor, caiga piedra, chuzos de punta o un huracán), él sale con su bici a “darse cera”. Lo mismo le ocurre cuando ve una montaña: sólo ve la cima. No es capaz de recorrerla sin, al menos, intentar hacer cumbre. No importa que haya senda o no, la tentación por subir puede más que cualquier obstáculo.

Por otro lado, es un compañero de viaje perfecto. Le gusta explorar y aprender, se hace mil preguntas y se cuestiona todo (y cuando digo todo es TODO), es práctico (lleva lo justo) y nunca se pierde. Uno de sus amigos asegura que lleva magnetita en la cabeza, porque se orienta con mucha facilidad… Además, tiene habilidad en eso de arreglarlo todo: no hay máquina que se le resista.

Si hay algo que le define es ser un conversador nato. Podría estar horas y horas hablando, si está a gusto y la conversación le lleva a temas que desconocía o que su interlocutor desconocía… Y de ahí nace otra de sus habilidades y debilidades: enseñar. Quienes lo conocemos bien sabemos que acabará enseñando, no sabemos el qué, pero acabará haciendo lo que sin querer, le sale de forma natural.

Así que este es Juancar, el tipo con el que me voy a dar la vuelta al mundo y a la vida.

Rosalía.