Colaboración con ONG’s

Esta vuelta al mundo no sería nuestra si no aplicásemos en ella todo lo que llevamos dentro. Si no hablaran nuestras almas y nuestro corazón.

Diría que la primera tarde que nos conocimos ya charlamos sobre lo que supondría salir a ayudar a los demás, compartir nuestra educación y nuestros conocimientos con los que verdaderamente pudiesen necesitarlos y valorarlos. Los dos vimos en la mirada del otro que aquello iba en serio, que irremediablemente eso terminaría sucediendo antes o después.

Es curioso, pero a todos nos cuesta valorar las oportunidades de las que disfrutamos a diario. Las aceptamos sin más, apenas sentimos gratitud y hasta nos quejamos de mil cosas en nuestra vida diaria. Sólo por el hecho de haber nacido aquí, en nuestro primer mundo… Sin embargo, muchos otros no corren la misma suerte.

Dicen que la naturaleza siempre encuentra por sí sola el equilibrio. Aunque tal vez en algunos casos parezca requerir de un pequeño empujón por parte de todos a fin de que, por ejemplo, logremos que cada día todos seamos un poco más iguales… Así, aunque humildemente, nos gustaría aportar nuestro pequeño granito de arena a ese respecto, realizando varias paradas a lo largo de nuestro camino.

 

los pasos indican el camino
Los pasos indican el camino

Para nosotros, la educación constituye los verdaderos cimientos del ser humano por lo que, en primer lugar, nos pusimos a la búsqueda de organizaciones volcadas en educar niños. A poder ser con recursos económicos muy limitados. Así, gracias a la información recogida en el portal www.givingway.com (thanks Aviv for all your support and encouragement) pudimos contactar con Development Initiative Network (https://dinmlw.wordpress.com) en Malaui, y Busoga Volunteers  (http://busogavolunteers.wixsite.com/busogavolunteers) en Uganda. Todo fueron facilidades, amabilidad y mucho cariño desde el primer momento, ofreciéndose a hospedarnos con familias locales, a las que ayudaremos a costear nuestra propia alimentación.

En ambos lugares pasaremos un cierto período junto a niños provenientes de sectores vulnerables y marginados, cuyas familias presentan nulas posibilidades de ofrecerles una educación. Más que ayudarles con las mates, el español, la historia o la geografía, tal vez nuestro mayor valor resida en nuestra positividad. En hacerles comprender el enorme valor de estudiar como herramienta para poder decidir sobre sus propias vidas. Para tener oportunidades. Para soñar con una vida mejor.

Nos encantaría poder ilusionarlos con nuestras propias experiencias. Se nos pone el vello de punta sólo de pensarlo. Ya estamos deseando llegar…

Por otro lado, consideramos el respeto por la naturaleza como otro de nuestros pilares básicos como personas. Y afortunadamente para nosotros, descubrimos que en Sudáfrica existía una organización que trabajaba en temas de permacultura. El término hace referencia a una forma de “agricultura permanente”, abarcando principios de diseño agrícola y social, pero también político, económico y cultural, con la única intención de encajarlos todos dentro del ecosistema natural: cuidado de la Tierra, cuidado de las personas y repartición justa son sus tres principios fundamentales.

En Happy Toes (http://www.happytoes.co.za) consideran la permacultura como la filosofía de trabajar con, y no en contra de la naturaleza; de observación y reflexión prolongada de la tierra; de entender a las plantas y los animales en todas sus funciones. Mediante la permacultura, en esta organización se ponen en práctica sistemas de producción y construcción integrados, en equilibrio con el medio, y en los que la Madre Tierra siempre es prioritaria.

Se trata de personas que derrochan positivismo y ganas de vivir felizmente y en harmonía con el medio. Buscan desarrollar personas sanas tanto física como espiritualmente, que sean capaces de conservar nuestro bello planeta. La verdad es que puede percibirse la energía que desprenden al otro lado de sus palabras.

Iremos por tanto con nuestro corazón y nuestras mentes si cabe más abiertas que nunca, dispuestos a trabajar e impregnarnos en su forma de ver la vida. A aprender en definitiva que otra forma de hacer las cosas tal vez sea posible.

Por ahora se trata de África, algo tan inmenso como para obnubilar nuestras mentes y no permitirnos siquiera pensar más allá. Después… después vendrá Asia… pero eso ya es otra historia.

Un abrazo,

Juancar y Rosalía