Nacimiento de la idea

¿Cuándo y cómo nació la idea de una vuelta al mundo?

Amanecer en Taliarte
Amanecer en Taliarte, Gran Canaria.

La idea de viaje nació el mismo día que nació Juancar, hace 33 años. Él llevaba en su interior una curiosidad innata que le ha empujado poco a poco a viajar, a leer, a conversar, a escuchar… Es decir, a no dar nada por hecho y tratar de descubrirlo todo por sí mismo. Siempre ha soñado con ser descubridor y, en su medida, lo ha conseguido, puesto que esa forma de sentir le ha llevado a disfrutar cada lugar que visitaba con una perspectiva nueva y diferente.

Como los viajes cortos se le quedaban cortos, un día decidió que tenía que hacer un gran viaje, con una sola fecha: la de partida. Y así es como se comenzó a gestar esta vuelta al mundo.

A esta pasión viajera vino a unírsele una personalidad paciente y tranquila, pero a la vez curiosa y con una ganas enormes de aprender, la de Rosalía. Parecía que se había juntado el pan con las ganas de comer, y así fue. Pronto nos dimos cuenta de que formábamos un buen equipo: Juancar se encargaba de buscar el lugar y Rosalía de que no faltara de nada.

De esta manera, la idea que había nacido con Juancar, se hizo grande con los dos… Grande y diferente, puesto que lo que había empezado como un sueño, pronto se convirtió en una forma de ver la vida y de vivir la vida. Porque para nosotros este viaje no es una aventura, es un proyecto de vida.

Ambos creemos que otra forma de ver la vida es posible, sin pesimismo y derrotismo,  apartada de la esclavitud del dinero, en la que imperen otros valores, como el aprendizaje, la cooperación y el respeto. Una energía y una pasión enormes por vivir salen a borbotones por nuestros poros. Es irrefrenable. Estamos ávidos de conocimientos: adquirirlos para después compartirlos. Formar parte del engranaje de la vieja maquinaria de la vida, en la que los conocimientos se transmiten de maestros a aprendices. Pues creemos firmemente que el conocimiento, base de todo, hace más fuertes y libres a las personas.

Queremos pues con este viaje aprender para después enseñar y compartir y, mientras, ayudar allá por donde pasemos y seamos de utilidad. Por tanto, necesitamos adquirir conocimientos. Pero éstos no se adquieren tendidos en un sillón, enraizados, ni a través de aparatos extraños dependientes de antenas, cables y pantallas. El verdadero conocimiento sólo puede adquirirse en primera persona: viviéndose. Para ello se requiere mirar, observar, advertir, divisar, descubrir, admirar, examinar, notar, apercibir, reconocer, presenciar (VER). Pero también escuchar, atender, comunicarse, hablar, enterarse, preguntar, comprender, interesarse, percibir, entender, sentir (OÍR). Y ante todo, no habrá conocimiento sin peregrinar, correr, andar, volar, errar, desplazarse, rodar, explorar, trasladarse, navegar, vagar, emigrar (VIAJAR).

Queremos vivir la vida de una forma que nos permita aportar de verdad, a los que lo necesiten realmente. Pero para ello, nuestra preparación académica no es suficiente. Para reconocer las necesidades y saber cómo ayudar, primero necesitamos ver y oír. Necesitamos viajar.

Así nace Ver, Oír y Viajar.