La taza de té

DSC_1392Hace un tiempo, en un período algo confuso y turbulento de mi existencia, un buen amigo me prestó un libro que, sin duda, inundó de nuevo de luz brillante y esperanzadora mi camino. Como sólo saben hacerlo los grandes libros, aquellos escritos por las grandes personas. En él se recogía un pequeño relato que muchas veces viene a pasear por mi mente, educándome. Decía algo así.

Hace muchos, muchos años, en alguna región remota del territorio que hoy conocemos como Tíbet, un joven estudiante se acercó a un pequeño templo a fin de conversar con un maestro budista. Al ver entrar al chico, el anciano le preguntó: 

-“Y bien, ¿qué es lo que te lleva a visitar tierras tan lejanas?”

-“Gran maestro, quisiera saber qué es el budismo.

El anciano quedó algo turbado y dubitativo ante la aparentemente simple e inofensiva pregunta del estudiante, y finalmente decidió invitarle a tomar té a la mañana siguiente.

Pasadas las horas, y mientras el anciano se disponía a ejecutar el ritual del té, el joven volvió a cuestionar aquello por lo que se había dirigido a tan remota región:

“-Y bien maestro, ¿qué es el budismo?

Sin embargo éste, totalmente callado y aparentemente sumido en sus propios pensamientos, no hizo mueca ni ademán alguno de contestación, limitándose únicamente a proseguir con el ritual iniciado. El chico, algo abatido ya por su confusión, no osaba a reformular su pregunta, al tiempo que el anciano se disponía a servir el té caliente sobre la taza de su invitado. Entonces el chico, atónito ante lo que presenciaba, se vio obligado a advertir a su anfitrión:

-“Pero… gran maestro, el té se derrama…

Si bien éste, sin inmutarse lo más mínimo, continuaba vertiendo más y más té sobre la taza ya rebosante del joven. Por fin, tras unos largos segundos, levantó la tetera y con mirada penetrante se dirigió al chico:

-“¿Ves?, esta taza es tu mente. Ha llegado hasta aquí absolutamente repleta de su propio concepto sobre “qué es el budismo”. Y como a esta taza, ya no le cabe nada más al respecto. Ni una gota. Únicamente podrás comprender qué significa el budismo cuando previamente vacíes tu mente de tus propias ideas y figuraciones al respecto. Sería inútil de otra manera”.

 

Y es así, como decía, que esta historia viene de cuando en cuando a mis pensamientos, a fin de recordarme que mi mente, como la del joven estudiante, tal vez ya esté repleta de mis propias ideas y conceptos sobre demasiadas cosas, antes si quiera de molestarse en comprenderlas en su verdadera esencia y pureza. Supongo que la mente es así de caprichosa, al igual que supongo que no somos los dos únicos a los que este fenómeno acontece.

Imagino que es por ello por lo que muchas veces me encuentro algo perdido, sin llegar a comprender e incluso a veces algo desbordado y triste, ante lo que presencio cada día en este continente, tan majestuoso como desconcertante y desgarrador al mismo tiempo.

Transcurridos seis meses de recorrido por el África Occidental y Central llego a la conclusión de que mi mente tal vez esté demasiado repleta de lo que representan conceptos, para mí básicos, de la existencia humana, tales como respeto, educación, aseo y limpieza, contaminación, amor, protección, naturaleza… y que, por tanto, ya no le cabe nada más a ese respecto. Y que únicamente podrá comprender por qué aquí se desarrollan así los acontecimientos una vez se vacíe y se encuentre ávida de ser llenada de conceptos nuevos, sin presuponer nada en base a mi experiencia pasada en el “lado bueno del mundo”. Creo que sólo de esta manera podré asimilar el verdadero aprendizaje que de estos lugares y estas vidas se desprende.

Tal vez así pueda comprender el poco apego a la vida que muchas veces observo: cómo deciden jugárselo todo al volante en cada palmo de asfalto y cómo no respetan al desconocido que se cruza en su contra, cómo deambulan sin ningún cuidado, de noche y de día, en mitad de carreteras atestadas de violentos camiones sobrecargados y conductores suicidas o cómo manipulan armas y herramientas peligrosas como si de meros juguetes se tratase.

Tal vez así comprenda por qué muchos niños andan solos, trabajan y buscan su propio alimento diario desde que apenas alcanzan a caminar. Por qué veo tan escasísimas muestras de cariño y cuidado por parte de sus madres. Por qué las mujeres lo trabajan TODO y los hombres apenas hacen nada. Por qué nunca hay parejas en ninguna parte. Por qué aparentemente el amor está reñido con el matrimonio.

Por qué se desprecia de ese modo a la Madre Tierra, ensuciándola, contaminándola y aniquilando sin tregua todo ser vivo que nace de sus entrañas. Por qué hay tan poco espacio para el respeto y la intimidad del otro. Por qué a veces estallan sin aviso ni justificación alguna la prisa y la urgencia o por qué se le da tan poca importancia a la higiene. Por qué esa necesidad de protegernos los unos de los otros. Por qué siempre la más que escasa información existente es tan confusa. Por qué la riqueza y la pobreza más extremas imperan a un tiempo en esta parte del continente. Por qué siempre soy prejuiciado por el color de mi piel, condenado a ser únicamente el branco, white, toubab, oygo o mundele allá por donde vaya. El blanco que es rico sólo por ser blanco.

Por qué, por qué, por qué y mil porqués más…

Si…comprendo que todo tiene una explicación. Cada uno tendrá su propia teoría al respecto. Pero yo no busco explicaciones o teorías, sino esencias.

Por lo que en un rato, al acostar, vaciaré mi mente, volveré a empezar. Aunque reservaré un espacio privilegiado en el que guardar bajo llave y a buen recaudo mis experiencias pasadas. Volverán a salir cuando así se les requiera. Pero por ahora debo dar prioridad al presente, al aquí y ahora. Así mañana, privado de mis ideas y conceptos propios sobre la existencia humana, podré abordar lo que aquí se desarrolla en su plenitud y pureza, sin juzgar, sin opiniones. Sólo absorbiendo conocimientos. Aprendiendo de la vida y para la vida.


3 thoughts on “La taza de té

  1. yo creo que todo esto vivido no se olvida,por mucho que quieras vaciar la mente,llevaís 6 meses de vida,de experiencas de momentos duros e inolvidables y por mucho que cerremos los ojos,esto no se olvida,pero intentaremos seguir llenando la taza de té.. con vosotros claro,porque nos estáis dando la oportunidad de ver el mundo tal como es,muchas gracias por esta experiencia,

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  2. Ey Jose!!! Muchas gracias por leerlo!! Es sólo que resulta necesario vaciar la taza para poder llenarla, de lo contrario no le cabe nada y se derrama de forma inútil. Es algo para todos, en nuestro día a día, no sólo en ambientes nuevos como nos pasa a nosotros. A veces todos creemos saber demasiadas cosas antes si quiera de molestarnos en aprenderlas en su naturaleza…Un abrazo enorme Jose!!! Gracias por tu apoyo!!!

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  3. Ojalá esto lo lea mucha mucha gente. Vivir lo que ustedes están viviendo es un conocimiento que debe ser transmitido. Ánimo y sigue llenado la taza, ahora no es el momento de vaciarla.

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